martes, 30 de noviembre de 2010

CURSO WORD

2 años estudiando la carrera de física, viéndole el culo a Dios; 4 años de ESCAC, aprendiendo artes cinematográficas y conociendo inframundos de egolatría; todo ese esfuerzo para acabar asistiendo a un curso para idiotas sobre como utilizar Word. Algo hiciste mal, tío.


El curso es obligatorio. El curso es obligatorio. El curso es obligatorio. Insistieron 3 veces en aclararme este punto, aterrados ante la posibilidad de que yo no entendiera que el curso era exageradamente obligatorio (No-voluntario). Me lo comunicaron por email, por teléfono y por carta; y de haber dispuesto de aves mensajeras, me habrían llenado la casa de cuervos y avestruces, con post-its gritando “Maldito hijo de puta, el curso es obligatorio”


Este curso Word no es más que otra migaja cedida por las arcas de la flatulante unión europea, quien desconoce que los leones no digerimos bien las migajas, y gustamos mas de ñus azules de barba negra, o cursos realmente útiles. El temario que imparten gira alrededor de universos tan fascinantes como la letra negrita, la creación de documentos nuevos (así, de la nada, por arte de magia), y las artes místicas de la letra Kursiva. El curso se apoda 'capacitación digital', lo que lleva implícito que sus cursantes somos descapacitados.


De todos mis pensamientos negativos algún día germinarán bellos enjambres de tumores cerebrales, pero hasta ese maravilloso día tendré que aprender a convivir con este tipo de afrentas y humillaciones, una exigencia homérica para un futuro gobernante del sistema solar como yo.

Mientras escribo en el blog la palabra esternocleidomastoideo, el profesor de Word adopta la pose épica de un libertador colonial y mediante un par de clicks nos enseña el camino hacia la descompresión de archivos. Puedo leer en sus ojos un descomunal sentimiento de rebeldía que no veía desde que cené con Martin Luther King; sus enseñanzas tendrían que ceñirse a Word pero él está yendo más allá, cruzando las negras tierras que se esconden tras la Carpeta Mis Documentos. Este hombre es un héroe y lo sabe. También lo sabemos yo y la mujer de cincuenta y siete mil años que está sentada a mi lado; puedo percibir como su aura de rulos rosáceos… que os den, el curso ha llegado a su pausa. Voy a bendecir mis nervios con cafeína.

sábado, 13 de noviembre de 2010

La fiesta empieza en un piso de cuatro habitaciones, tres de ellas semiusadas como despacho. Entre la nubareda de Winstons se distingue una partida de póker de uno contra uno, que en este caso es de un ganador contra un curioso. Gana el ganador.
Mis esperanzas nocturnas están altas, y alguno que otro comparte la idea. Se divisan amores shaekspirianos para toda la vida y también gin tonics cargados generosamente. También cinismo, mucho cinismo. Atrás quedan los fines de semana que nadie recordará.

Salimos de la casa con ilusiones grotescas, y en la charla de camino al metro se mencionan cinco páginas porno, tres de ellas de pago. Apenas hablo, y lo único de valor que digo es que el cine porno amateur es una vanguardia con un dorado futuro. "Demasiado tiempo sin novia, viejo" me dice uno.
El viaje en metro adopta un cariz futurista, poblado de medias purpúreas en las piernas femeninas y una gran variedad de gafas de pasta anchurosas como catalejos Aerospaciales. Con ello, se introduce un valor de plasticidad y me entra cierta pereza por seguir despierto.. No quiero enfrentarme a los ejércitos de maniquís que suelen colonizar enfants, la discoteca a la que vamos. "Venga viejo, no te rajes", me dicen.
Pago 10 euros con la normalidad de un niño que gasta 1 euro comprando cucherías después del cole. La dolorosa estafa discotequera se ha perpetuado durante tantas lunas que ya la he normalizado; ya es una más de todas mis cuestionables sumisiones.
Me bebo un cubata después de hacer una cola tan larga que es visible desde la luna, y logró sacar un diálogo minimalista y átono con una chica de cabello negro, piel enferma y ojeras nostálgicas.
Me marcho antes que los demás. Me espera un camino de vuelta a casa usando al móvil como mp3. Las esperanzas no se desvanecen, pero el amor shakspiriano lo acabo teniendo que suplir con videos de falsos castings porno.
En el fondo, saben que al viejo le gusta este tipo de vida. Es la que se merece, a su parecer.